El Porqué de Prepararse para una Entrevista

Por Mariano Rebattini Capurro

Si todos sabemos de su importancia, no tiene sentido dejar de hacerlo.

Cuando comienza un proceso de búsqueda laboral –ya sea de forma proactiva o en reacción a la llamada de un cazatalentos–, todos tenemos bien en claro las etapas del proceso: una primera entrevista, selección, una segunda entrevista (o más), negociación con el potencial empleador y, eventualmente, contratación.  Ahora bien, las chances de que algo salga mal en el proceso siempre existen, y la más pequeña nos pueden dejar afuera de un nuevo trabajo. ¿Cómo evitamos salirnos de la ecuación?

Recientemente, durante una búsqueda para uno de nuestros clientes (un Director de Marketing para una multinacional de tecnología) tuvimos a tres candidatos seleccionados para una entrevista con el cliente. Nuestra razón de ser implica que alguno efectivamente consiga la posición, por lo que intentamos darles todas las herramientas posibles para poder llegar a buen puerto. Dentro de esas herramientas, incluimos una llamada preparatoria para que nuestros candidatos puedan despejar dudas y confiar plenamente en sí mismos.

Uno creería que, teniendo la oportunidad de estar lo más preparado posible, cualquier candidato lo haría. La experiencia demuestra que no siempre es así. En el caso de los tres candidatos listos para entrevistarse con el cliente, sólo uno de ellos optó por charlar con nosotros para prepararse.  Y esta es la parte de donde sucede lo obvio: de los tres candidatos, sólo el que tuvo nuestro prep call fue seleccionado para continuar el proceso.

La intención, obviamente, no es hacer sentir culpable a nadie. Sólo es importante saber que siempre hay ayuda disponible para todo, y mientras más sea, mejor. Si nosotros hemos hablado con el cliente, entonces tendremos en claro la posición que desea cubrir y el tipo de perfil que necesita. Por lo tanto, si el candidato confía en nuestras recomendaciones, él puede confiar en que podemos ayudarlo a cambiar su vida.